Viajes que nunca se olvidarán

Tuve un trabajo donde los viajes no eran poco comunes. Tuve que ir varias veces al sur del pacífico por tareas pendientes, pero no siempre había vuelos directos al destino donde me dirigía. Y como tenía que tomar los vuelos desde California, podía ser un verdadero problema si los perdía, pues a veces, como hacíamos trabajo en botes, no sólo perdía el avión, sino el bote que tenía el trabajo que tenía que hacer.

En un viaje, teníamos una nave esperándonos antes de partir al atardecer. La secretaria reservó vuelos para 9 personas en un viaje de 46 días. Por supuesto, por cosas fueras de nuestro control, perdimos nuestro vuelo de conexión que iría hacia Sudamérica. Sin embargo, cuando pedimos informes de los vuelos disponibles y lo que costaban, nos dijeron que había uno que salía en 7 horas desde San Diego. Claro, no estábamos muy cerca, por lo que nos preguntamos si lograríamos llegar a tiempo. Eran 9 horas de camino, pero no había posibilidad de llegar de otra forma, porque el vuelo que comunicaba hacia San Diego saldría 6 horas después y tardaría 2 horas en llegar.

Nuestra solución fue que debíamos manejar y listo. Reservamos rápidamente un vehículo grande, que tenía espacio para 15 personas. Sin embargo, cuando llegamos al lugar donde daban los vehículos, nos dijeron que no les quedaba nada así y que tendrían uno sólo hasta 4 horas después. Después de una larga discusión, pedimos una camioneta lo más grande posible. Una que tenía espacio para 8 personas. Decidimos tomarla, pues nos habían dado instrucciones de que no nos separáramos del grupo. Llegamos al auto y rápidamente se acomodó todo el mundo. Como yo soy la más pequeña, me mandaron a la cajuela, junto con las maletas. Imagínense: un viaje de 9 horas en un vehículo para 8 personas, con 9 maletas que tenían equipaje suficiente para un mes y medio. Todavía no estoy segura de qué fue lo que me hizo sobrevivir.
Viajes que nunca se olvidarán
Hice mi mejor esfuerzo por quedarme dormida, pero era una locura, ya que llevábamos una velocidad promedio de 160 km/h, que atrás, con las maletas, se sentía mucho. Bloqueé la mayor parte del viaje de mi cabeza, pues realmente fue malo. Nos detuvimos 3 veces a cargar gasolina, pues se iba rápidamente, aunque tenía motivo, pues llegamos a alcanzar los 180 km/h en áreas donde no veíamos a nadie cerca. Y a veces, pienso que lo llegamos a superar.

No sé cómo lo hicimos sin que nos multaran, y ciertamente, estoy feliz de que no era yo la que manejaba, pero lo cierto es que llegamos a las 3:18 pm, cuando el vuelo salía a las 4 pm. Y eso que dejamos San Francisco a las 9:30 am. Afortunadamente, pudieron retener el vuelo 15 minutos, pues no hubiéramos alcanzado a pasar seguridad y todo eso a tiempo para llegar a su hora de despegue.

Todo fue bastante tranquilo a partir de ahí, a excepción de que un par de personas perdieron su maleta en el vuelo y tuvieron que esperar a que lo mandaran, lo que pasó 17 días después. Agradezco no haber sido yo, pues si aparte de todo hubiera perdido la maleta, me hubiera vuelto loca.

Afortunadamente, he encontrado un mejor trabajo y ahora cualquier vuelo que tengo que hacer o cualquier viaje que tengo que planear lo hago a través de esta página de viajes: http://revista.pricetravel.com.mx/viajes/, y nunca me ha defraudado. Espero que nunca les suceda lo que me pasó a mí y que sus vuelos siempre salgan a la hora que deben salir y del lugar donde deben salir.