Mérida entre el resto de lugares turísticos de México

Yo me considero una persona que disfruta conocer los múltiples lugares turísticos de México indiscriminadamente. No canso de presumir lo hermoso que es mi país a todas las personas que conozco de fuera y siempre insisto en que lo conozcan a profundidad, pues las ciudades principales a veces suelen dejar un poco de fuera la verdadera esencia de nuestra cultura.
Mérida entre el resto de lugares turísticos de México

Pero, dentro de todas las ciudades capitales y principales que hay en nuestro país, hay una que considero que tiene un espíritu que ni todo el turismo del mundo ha podido cambiar a través del tiempo. Claro está, estoy hablando de la capital de la República Yucateca, como la conocen muchos: Mérida. Esta hermosa ciudad parece haber detenido su población en el tiempo y dejado que el resto del mundo pasara por delante, trayendo su nueva tecnología, sus nuevas formas de comunicarse, sus nuevas expresiones, pero sin que nada de ello pudiera realmente influir en la vida del día a día de sus habitantes.

Ok, puede que esté exagerando mi punto, pero para algunas cosas, de verdad es así. Por ejemplo, respecto a las personas que viven ahí, puedo asegurar que en ningún otro sitio llegan a vivir tantos años y con tanta vitalidad como en Mérida. Las mujeres de 80 y tantos parecen tener sólo 60, y las de 100 todavía tienen ganas de jugar lotería y de cantar, sin que se les hayan olvidado sus tiempos de juventud, cuando los pretendientes les llevaban serenatas a sus casas, intentando demostrar que eran el mejor partido para sus amores.

No hablo por cualquier cosa. Mi propia abuela es una propia prueba de eso. Tiene 101 años y todavía tiene ganas de ir de baile en baile, aunque la fuerza de sus piernas ya no le permite que baile. Pero deberían verla coquetear con su enfermero y pedirle que la saque a pasear para que sus amigas le tengan envidia. Porque sí, todavía viven varias de sus amigas. Todas ya están arriba de los 90 años, de hecho, ella es la mayor, pero siguen reuniéndose todos los jueves a jugar a las cartas y los sábados a jugar lotería. Yo no sé cómo le hacen para tener tanta vitalidad. Con mi edad, a veces pienso que ya no tengo demasiado que hacer, pero esa es otra cosa que no quiero discutir en este momento.

El caso es que ahora mismo estoy a punto de comprar una casa con mi esposo, ubicada justo en ese maravilloso lugar de nuestro país. Creo que es un buen sitio para vivir la vida tranquilos. No sólo por lo bella que es la ciudad, sino porque a todo mundo asombra de que no ha sido alcanzada por la violencia ni nada parecido. Y por eso pensamos que era un buen lugar para estar.

Además, cerca se encuentran buenas playas, cenotes y centros arqueológicos que nos gusta visitar. Tampoco se trata de visitarlos cada dos por tres, pero ciertamente es un alivio vivir en una ciudad tranquila, pero donde no te aburras, como puede suceder en muchos lugares de nuestro país. Sin embargo, de aquí nos podríamos ir a Cancún, Playa del Carmen, Cozumel y alguno que otro pueblo mágico que es sumamente encantador.

En fin, razones para vivir en Mérida podrían haber para rellenar una página de Excel, de esas infinitas. Ciertamente, le recomendaría a cualquiera que se diera una vuelta por la ciudad blanca para que conociera todas las maravillas que se pueden encontrar cerca de ella. Y eso que ni siquiera les compartí nada sobre la comida, que sabrán que es sumamente deliciosa. Aunque, eso sí, aquí es imposible estar a dieta.